martes, 5 de junio de 2007

Preparativos de un fraude electoral

Por Hernán Comastri

Decir que la visita del paraguayo Fernando Lugo a la Casa Rosada pasó desapercibida a los medios locales, es decir poco. Culpemos a las elecciones porteñas. Pero lo cierto es que el jueves 31 de mayo, el presidente Néstor Kirchner recibió en la sede del Gobierno Nacional a este antiguo obispo que hoy lidera cómodo todas las encuestas de intención de voto, no para Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sino para las elecciones generales de Paraguay en 2008.

Lugo, de 56 años, renunció a su cargo como obispo de San Pedro en diciembre, para convertirse en el precandidato de una Concertación Nacional opositora a la gestión del actual presidente Nicanor Duarte Frutos. Sin embargo, el Vaticano rechazó su renuncia y en cambio decidió suspenderlo de su cargo en febrero de este año. Y es aquí donde comienza la polémica en la que hoy se debate la política paraguaya. Es que el oficialismo no dudaría en invalidar la candidatura de Lugo, quien aún pertenece formalmente al cuerpo de la Iglesia Católica.

Mi problema para ser candidato presidencial no es jurídico sino político, y responde a que yo tengo la capacidad de atraer a las mayorías más pobres del país”, repitió una y otra vez Lugo desde el comienzo de su visita de cuatro días a Buenos Aires. Además explicó que si bien mantiene su condición de obispo, “ésta es una responsdabilidad teológica y no jurídica, y un argumento teológico no puede estar nunca por sobre la Constitución de un país soberano”.

Las oposiciones políticas a la candidatura quedan del todo claras en lectura de este fregmento de un editorial publicado por el periódico liberal paraguayo La Nación: “Este diario considera que la candidatura de Fernando Lugo, que parece arrebatar el primer lugar en la Concertación, es altamente peligrosa para un país que ya no tiene margen para los experimentos socialistas. En sucesivas entrevistas Lugo se ha definido partidario de ideas retrógradas, comprobadamente fracasadas y todas ellas destructoras de la economía”. La principal de estas “destructoras” ideas es la de una reforma agraria.

Sin embargo, en Paraguay es un secreto a voces que, sin importar las justificaciones jurídicas, el gobierno impugnará la candidatura del ex obispo. El mismo presidente Duarte Frutos lo ha reconocido en diversos actos públicos. Y la impugnación probablemente sea abalada por la justicia, ya que el oficialismo cuenta con una mayoría automática en la Corte Suprema al mejor estilo menemista. Son aquellos cinco jueces los que, viendo peligrar sus puestos frente a una posible elección de Lugo, legitimarían el robo de una elección.

El problema que se plantea a la Concertación Nacional no es si Lugo será o no impugnado, sino cuándo. Si lo es a última hora, su partido podría perder las elecciones por falta de candidato. Si lo es ahora mismo, o dentro de un plazo prudencial no mayor de treinta días, el daño podría ser menor, aunque todos los referentes de la Concertación Nacional están de acuerdo en que de todas maneras sería un duro golpe de cara a las elecciones presidenciales. Es probable que el oficialismo, que siempre juega con cartas marcadas, espere hasta último momento para la impugnación.

Mientras esperaba que un recurso de amparo preventivo pudiera obligar a la Corte a expedirse pronto sobre su candidatura, Lugo ofreció una conferencia de prensa junto a Hebe de Bonafini en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, donde después disertó en el marco de las Cátedras Bolivarianas que allí se dictan. Sin embargo, aquel recurso de amparo se encuentra en las manos de la misma justicia oficialista, por lo que seguramente será cajoneado hasta el momento oportuno. Muy a su pesar, Lugo se vió obligado a reconocer que su candidatura está en las manos del oficialismo y de nadie más.

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lunes, 4 de junio de 2007

Resultado a jefe de Gobierno

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domingo, 3 de junio de 2007

Ganadores y perdedores de la elección porteña

Por Martín Porcel de Peralta

Ganadores:


Mauricio Macri: El candidato del Pro alcanzó el 45% de los votos y logró una contundente victoria que lo deja muy bien parado de cara al Ballotage del 24 de julio. De yapa, se consolida como el referente nacional de la oposición.

Daniel Filmus: Según las encuestas, el ministro de Educación estaba entre 5 y 10 puntos debajo de Jorge Telerman hace tan sólo 15 días. En la recta final remontó la cuesta: dio vuelta los resultados y competirá en la segunda vuelta.

Néstor Kirchner: El Presidente jugó las últimas dos semanas todas sus fichas con Filmus y mostró que tiene ascendencia sobre el electorado porteño. Ahora, la discusión de la Ciudad lo tiene como claro protagonista.

Anibal Ibarra: Los votos que sacó el ex jefe de Gobierno fueron claves para que Filmus supere a Telerman. Quedó segundo en la elección a legisladores, metió 5, y a partir de diciembre formará parte del cuerpo que lo destituyó hace un poco más de un año.

Patricia Walsh: La dirigente de izquierda cumplió su objetivo de ingresar a la Legislatura y le ganó su duelo a Claudio Lozano por el cuarto puesto.

Los encuestadores: Esta vez acertaron. Sus números coincidieron en pronosticar la holgada ventaja de Macri y el cambio en el segundo puesto a favor de Filmus. Esperemos que sigan así.

Perdedores:

Jorge Telerman: Pensó que podía quedarse con el sillón de la Capital. Para lograrlo, coqueteó con el Gobierno, adelantó las elecciones y se alió con Elisa Carrio. El acuerdo significó el principio del fin de sus aspiraciones. Y para peor, quedó muy debilitado para continuar con la gestión hasta diciembre.

Elisa Carrió: Primero especuló con su propia candidatura, luego anunció una sorpresa y al final terminó arreglando con Telerman, cuando hacía sólo dos semanas lo había criticado por ser oficialista. Quedar fuera de la discusión porteña la deja muy mal parada de cara a las presidenciales de octubre. Encima, la lista de la Coalición Cívica sacó el 8% de los votos y metió sólo 2 legisladores

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sábado, 2 de junio de 2007

El factor Ibarra

Por Martín Porcel de Peralta

Anibal Ibarra está destinado a protagonizar la historia política de la Capital. Quien fuera elegido por los porteños dos veces jefe de Gobierno y luego fue destituido por su responsabilidad política en la tragedia de Cromañon donde murieron 194 personas, se presenta a legislador y su candidatura puede ser fundamental para lograr que Daniel Filmus ingrese al Ballotage.

Sucede que su figura política tiene más peso que la del candidato oficial, por lo tanto, al llevarlo en la misma lista, le tracciona votos decisivos. En criollo: mucha gente que tiene decidido votar a Ibarra también elige a Filmus porque está en la misma boleta y no tiene pensado cortarla. De esta forma, casi la totalidad del 20 por ciento de intención de voto que registra el ex jefe de Gobierno podría traspasarse al ministro de Educación.

En menor medida, el fenómeno de arrastre se podría repetir con Ginés González García, que encabeza la lista de legisladores del Frente para la Victoria. Gracias a esta sociedad, Filmus podría ampliar la pequeña ventaja que le adjudican las encuestas sobre Jorge Telerman y acortar la diferencia con Mauricio Macri.

Paradojas del destino: fueron los legisladores de Macri y los que ahora están con Telerman los protagonistas fundamentales de la destitución de Ibarra en marzo de 2006. A un año y dos meses del juicio político, el hombre puede encontrar su revancha.

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viernes, 1 de junio de 2007

Filmus va al ballotage, pero Macri puede cumplir su sueño

Por Martín Porcel de Peralta

La mayoría de las encuestas lo marcan. Daniel Filmus supera en intención de voto a Jorge Telerman y logra lo impensado hace dos semanas: se encamina hacia el ballotage junto a Mauricio Macri. Sin embargo, la táctica elegida para dejar fuera de carrera al jefe de Gobierno puede provocar que el líder del Pro logre conquistar la Capital. Sin dudas, un efecto no deseado por la Casa Rosada.

Pero, ¿a qué se debe el repunte del ministro de Educación? ¿Cómo logró cambiar el escenario electoral? Las diatribas encuentran respuesta en la activa participación del Gobierno en el último tramo de la campaña. Así las cosas, Néstor Kirchner y Cristina Fernández estuvieron junto al candidato oficial en cuanto acto pudieron.

Además, Alberto Fernández encabezó la estrategia diseñada para desacreditar a Telerman, un viejo enemigo del jefe de Gabinete. Acusaciones sobre el delito de utilización falsa del título de licenciado con llamado a indagatoria incluido, y sobre casos de corrupción en la actual gestión fueron los platos fuertes de un menú del que no sólo comió el Gobierno, sino principalmente Macri.

Es que mientras Telerman debía defenderse de los embates y acusaba al Gobierno de autoritario, el empresario ligado a los negocios con el Estado en los 90 cumplió al pie de la letra con los lineamientos de sus asesores y logró mostrarse como un hombre ajeno a las prácticas políticas tradicionales con una consigna muy sencilla: a las pocas agresiones recibidas contestaba con propuestas políticamente correctas donde nunca olvidaba mencionar la frase inclusión social.

En pocas palabras, hizo la plancha mientras los otros candidatos se peleaban en el barro. El resultado de esta jugada puede ser perfecto. Los estudios de opinión señalan que con su actitud pasiva le sacó votos al golpeado jefe de Gobierno y puede superar el 40 por ciento, ganando la elección por bastante más de diez puntos. Esta diferencia, que puede ser decisiva en una segunda vuelta, se debe a que Macri conquistó a una importante porción del electorado que huye espantado de las peleas y cree su discurso lleno de palabras lindas, aunque vació de contenido.

Pero, en este juego de tres, Telerman también aportó lo suyo. Desesperado por reunir apoyos que le permitan mantener la Capital, selló una alianza con Elisa Carrió, la principal opositora al Gobierno. La jugada terminó de nacionalizar la elección y, más allá de sus esfuerzos iniciales, lo enfrentó con el poderoso kirchnerismo, al tiempo que fortaleció a Filmus. (Ver Una jugada con mucho para perder).

Con este panorama, el domingo es un día decisivo para las tres fuerzas. Telerman y Carrió pueden empezar a despedirse de las grandes luces de la política si pierden. Filmus y el Gobierno pueden lograr el primer objetivo si consiguen el segundo puesto, aunque corren el serio riesgo de quedarse sólo con eso. Y Macri, con muy poco, puede empezar a saborear su sueño más preciado: el sillón porteño.

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