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martes, 20 de noviembre de 2007

Martín Fierro, del libro a la pantalla grande

Por Hernán


El Martín Fierro de José Hernández es, sin duda, una de los más grandes clásicos de la literatura argentina. Y aunque esta fecha parece haber pasado desapercibida, este 28 de noviembre, la obra cumple nada menos que 135 años. Tal vez fue por eso que este año el cine argentino decidió volver a homenajearlo (ésta no es la primera película del gaucho, aunque sí la primera de animación), a su manera.

Y es que si bien la película cuenta con los inmortales dibujos de
Roberto Fontanarrosa, la producción del film deja al espectador con la sensación de que al cine argentino aún le falta un largo camino para recorrer antes de poder ponerse a tiro, no de la competencia de los grandes estudios de Hollywood, sino de la calidad de los clásicos argentinos que pretende llevar a la pantalla grande.

Estamos acostumbrados a discutir sobre la profesionalización o no profesionalización del rugby, ¿por qué no empezar a plantearnos la necesidad de abandonar una forma de hacer cine que, en muchos casos, parece amateur y dependiente de la buena voluntad del espectador? Escenas dibujadas una vez y luego repetidas dos, tres, cinco veces; personajes secundarios mal construídos; una buena música de fondo interrumpida por canciones de mala calidad que explian todo lo que uno acaba de ver en la pantalla... La persona que disfrute de la pluma de Fontanarrosa o de las coplas de Hernández, disfrutará también de la película; pero el que se acerque al Martín Fierro a través de la película, tal vez no vea más que un dibujo animado no del todo logrado.

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sábado, 6 de octubre de 2007

Sicko: un dolor de cabeza sin cobertura médica


Género: documental
Año: 2007
Duración: 113 minutos
Dirección, producción y guión: Michael Moore
Música: Gabe Hilfer y Jim Black
Puntaje blog: 8

Por Tomás

Después de ver Sicko, podemos tener una idea aproximada de cuánto valdrían nuestros dedos si viviésemos en Estados Unidos sin seguro médico: 12 mil dólares el anular, 60 mil dólares el índice. El documental de Michael Moore está plagado de irónicas denuncias de este tipo, que muestran la paradoja de un sistema de salud ultramoderno, pero a la vez caro e inaccesible para gran parte de la población de EEUU. Nada menos que 50 millones de personas carecen de seguro médico en Estados Unidos y deben afrontar serias dificultades cada vez que se enferman. Pero el problema también se extiende a los 250 millones de afortunados que tienen seguro, ya que varias de las empresas de salud suelen hacer todo lo posible para reducir sus costos de atención y maximizar sus ganancias. Por ejemplo, pueden considerar un simple problema de hongos como enfermedad preexistente para negarle un tratamiento contra el cáncer a una mujer que estaba asegurada.

Las historias indignantes se suceden una tras otra en la película. Y como es ya clásico en Moore, también aparecen las comparaciones con los sistemas de salud de otros países: Canadá, Inglaterra, Francia y hasta la mismísima Cuba, lo que le valió una investigación judicial al periodista por violar el embargo hacia la isla. Pero lo interesante es que el film no realiza sólo denuncias, sino que además propone una lectura política sobre estos problemas. “¿Acaso Inglaterra es una dictadura stalinista por tener un sistema de salud público?”, se pregunta Moore con ironía. Además, en el caso de Francia, el periodista explica que tal vez ahí tienen un mejor sistema sanitario porque la gente se moviliza y hace valer sus derechos. Al revés de EEUU, donde los individuos viven atemorizados y desmovilizados.

En el film también es interesante observar la capacidad de lobby que tienen las empresas de salud. Para ello, Moore muestra datos concretos sobre cómo financian las campañas políticas de los congresistas. El caso paradigmático es el del ex diputado Billy Tauzin, que primero fue demócrata, luego pasó a los republicanos, y finalmente dejó su banca para convertirse en el director ejecutivo (CEO) de
PhRMA, un gigante de la industria farmaceútica. El New York Times rumorea que estaría cobrando un salario de 2 millones de dólares al año.

Por supuesto, en el film tampoco faltan las críticas a George Bush. Aunque el actual presidente es tan sólo un continuador del sistema de salud vigente. El “monstruo” data de 1971 y su padre es el ex presidente Richard Nixon. Igual, casi ningún político se salva de los embates de Moore. Sólo la
candidata demócrata Hillary Clinton recibe críticas bastante moderadas. Parece que la mujer del ex presidente Bill Clinton intentó modificar el sistema de salud durante el Gobierno de su marido, pero finalmente terminó cediendo ante el fortísimo lobby de las empresas.

La película es muy recomendable. Todas las historias y denuncias son reales y los datos cuentan con soporte documental. Lo criticable es tal vez el tinte melodramático y simplista con que se cuentan algunas cosas. El sistema de salud de EEUU parecería el infierno, mientras que a los otros países se los muestra como el paraíso. Evidentemente, la película intenta impactar en el público estadounidense.

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sábado, 22 de septiembre de 2007

Entrevista a Teresa Parodi




Por MPDP


Le hicimos la entrevista junto a Hernán Comastri (HC) y Federico Casado. En producción trabajaron Tomás Rudich (TR), Rodrigo Mendez y Shirly Said. Fue para una práctica del taller de radio de TEA.
La cantautora habló del lanzamamiento de su disco 24: Autobiografía, de una gira que hizo por España y de su compromiso social. Aprovechamos el fin de semana y nos damos un respiro de los temas de actualidad. Espero que la disfruten y les dejo una pregunta: ¿cúal es la música más representativa de Argentina: el tango o el folklore?

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miércoles, 1 de agosto de 2007

Una obra del siglo XIX que sigue vigente

Por TR

Obra: Un enemigo del pueblo
Autoría: Henrik Ibsen.
Adaptación y dirección: Sergio Renán.
Elenco principal: Luis Brandoni, Pepe Novoa, Sergio Boris, Stella Galazzi, Alberto Segado, Horacio Peña, Julieta Zylberberg, Marcos Woinski, Daniel Tedeschi.
Teatro: San Martín
Puntaje de nuestro humilde blog: 8 (ocho)

Después de ver Un enemigo del pueblo hasta dan ganas de votar a Luis Brandoni. No por la obra, sino por el papel de héroe incomprendido que el actor y político radical representa en la función dirigida por Sergio Renán, que se puede ver de miércoles a domingo hasta el 26 de agosto a las 20.30 en el Teatro San Martín.

Basada en el libro escrito en 1882 por el dramaturgo y poeta noruego
Henrik Ibsen, la adaptación de Renán mantiene un fuerte tono ético y de crítica social. La forma en que se plantean algunos temas puede parecer ingenua y simple, pero si se tiene en cuenta que la obra fue realizada a fines del siglo XIX, no deja de sorprender la vigencia de muchos de los problemas que trata: la corrupción en la política, la imposición de intereses económicos por sobre la vida misma de las personas, las fallas y los riesgos de la democracia, la demagogia y el manejo irregular de la prensa.

La historia transcurre en una ciudad portuaria que obtiene sus ingresos de los visitantes que recibe su balneario. El problema comienza cuando el doctor Thomas Stockmann (interpretado por Brandoni) descubre que las aguas están contaminadas, lo que en caso de hacerse público implicaría un fuerte golpe a la principal fuente de riqueza del lugar. Esto lo lleva a enfrentarse primero con el alcalde (Alberto Segado), que es nada menos que su hermano, y luego con el resto de la ciudad.

Un enemigo del pueblo es una obra interesante y bien lograda, aunque tal vez un poco larga y tediosa para aquellos que buscan algo más entretenido en las vacaciones de invierno. El vestuario -típico de la época- y la variedad de escenarios que propone la puesta en escena, también son para destacar. De todos modos, la obra puede ser mejor apreciada si se tiene en cuenta el contexto en que fue escrita. A pesar de la adaptación de muchos diálogos y nombres (y de la vigencia de varios de los temas), no vale hacer “presentismo” y juzgar con los ojos del siglo XXI.

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miércoles, 9 de mayo de 2007

La ficción más extraña, y también la más original

Stranger than fiction (Más extraño que la ficción)
Director: Marc Foster
Origen: EEUU (un raro ejemplo de buen cine norteamericano)
Género: ¿Drama? ¿Comedia? A su criterio
Actores: Will Ferrell, Queen Latifah, Emma Thompson y Dustin Hoffman
Duración: 113 minutos


Por Hernán Comastri

¿Cuántas veces puede volverse sobre una misma idea? ¿Cuántas películas pueden repetir lo esencial de su trama sin copiarse las unas a las otras? ¿Cuándo se termina la originalidad de una idea? Pongamos, como ejemplo, un argumento en principio bastante simple: un escritor construye un mundo de ficción, pero los personajes de ese otro mundo del que un simple hombre (mujer, en este caso) es Dios absoluto se niegan a respetar los límites establecidos entre realidad y ficción, y se aparecen (cómicos, terroríficos, enamorados: depende de la película) ante su sorprendido creador. De ahí el nombre de la nueva película de Marc Forster, Stranger than Fiction (en castellano: Más Extraño que la Ficción, esto es en referencia a la realidad, por supuesto).

Y entonces, ¿cuántas veces puede usarse un mismo argumento? La respuesta, después de ver esta película, es de lo más simple: hasta que alguno lo aproveche de verdad, como hizo el antiguo director de Descubriendo el País de Nunca Jamás. Con sólo ver las primeras escenas de su nueva producción, uno se olvida de todas las comparaciones. Recién más tarde tal vez alguien piense, por ejemplo, en El Ladrón de Orquídeas: es que ambas películas comparten el juego de una historia que es a la vez el relato construido en pantalla por el escritor (o la escritora), y el argumento de la película misma. El hecho de que aún así Más Extraño que la Ficción logre sorprendernos es otro de los logros de Marc Forster.

El reparto es seguramente otro, ya que cuenta con Will Ferrell, Queen Latifah, Emma Thompson y Dustin Hoffman, quien parece leerle la mente al público cuando le pregunta al protagonista si la historia en la que se encuentra atrapado es una comedia o un drama. El otro no lo sabe, nosotros tampoco. Siempre divertida pero sin dejar de plantearse buenas preguntas (sobre la rutina y la alienación del individuo, o sobre la relación del arte con la realidad), este raro ejemplo de buen cine norteamericano sabe usar simples efectos especiales para darle un tomo único a una película que, muy a pesar de algún periodista con poca imaginación, se resiste a todas las comparaciones.

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