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lunes, 3 de marzo de 2008

¿Voluntad política para la guerra?

Por Tomás

“Más que la batalla ni la lucha en sí misma, (la guerra es) el espacio de tiempo en el que reina la voluntad de resolver las diferencias por medio de la batalla”. La frase pensada por el filósofo Thomas Hobbes y retomada por el historiador Eric Howsbawm para explicar cuatro décadas de Guerra Fría, bien podría aproximarse a la tensa situación que se vive hoy entre Colombia, Ecuador y Venezuela, en una región (Sudamérica) que a pesar de sus altos niveles de pobreza y desigualdad, en los últimos años se destacó por las relaciones pacíficas entre sus Estados, un bien difícil de encontrar en las zonas más calientes del planeta. Desde el acuerdo de paz entre Perú y Ecuador en 1998, la posibilidad de resolver mediante la guerra los conflictos bilaterales que aún mantienen varios países de la región se había tornado inviable. La violencia se limitó a los enfrentamientos internos, sobre todo en Colombia. Sin embargo, el actual conflicto desatado tras el bombardeo y la incursión del Ejército colombiano en territorio ecuatoriano luego del asesinato de Raúl Reyes (el número dos de las FARC), nos muestra con toda crudeza que el enfrentamiento militar entre países, si bien es improbable, no es una alternativa descartada de plano por todos los gobiernos.

El presidente colombiano, Álvaro Uribe,
internacionalizó un conflicto local al violar gravemente la soberanía ecuatoriana. Nunca la interesó el diálogo con las FARC y no es novedad que haya recurrido a la violencia. El problema es que esta vez la violencia traspasó el umbral de su Estado. Y por el otro lado, Hugo Chávez reaccionó con un tono belicista mucho mayor que la del principal ofendido: el pueblo ecuatoriano y su presidente Rafael Correa. De esta manera, Chávez volvió a mostrar un costado militar-belicista que contrasta con toda la muñeca política que había exhibido en la exitosa negociación y liberación de los rehenes de las FARC.

Es poco probable una guerra y seguramente no la haya. Pero la disposición de resolver las diferencias entre Estados por medio de la batalla todavía existe en Sudamérica.

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viernes, 8 de febrero de 2008

Queda Zapatero



Por Tomás

Mientras los medios centran la atención en las primarias en Estados Unidos, España e Italia se preparan para dos elecciones que reconfigurarán el tablero político de Europa Occidental y que amenazan con acentuar las posiciones anti -migratorias de la región. Dos elecciones en las que la socialdemocracia intentará resistir la serie de triunfos de políticos conservadores en el continente.


En España, el presidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, y el opositor Partido Popular (PP), que lleva como candidato a Mariano Rajoy, vienen peleando palmo a palmo cuando falta menos de un mes para las presidenciales del 9 de marzo, aunque las
encuestas indican que en los últimos días Zapatero sacó una leve ventaja del 6% en la intención de voto. Ante estos números, la reacción del PP no tardó en llegar y atacó dónde más cómodo se siente: la inmigración. Rajoy anunció que “nunca más habrá regularizaciones masivas” y que cada extranjero deberá cumplir con “un contrato” que lo obligará a “respetar las costumbres españolas”, entre otras difusas medidas cercanas a la xenofobia. No es casual el momento en que reaparece este discurso de tinte populista propio del PP (en Europa los populismos se asocian a la derecha). Es que el desaceleramiento que está padeciendo la economía española y europea por efecto de la crisis financiera en Estados Unidos tienen como consecuencia una menor generación de empleo (el desempleo en el cuarto trimestre del 2007 se ubicó en el 8,6%). Ideal para que los xenófobos vuelvan a cargar las tintas sobre los puestos de trabajo que ocupan los inmigrantes.

Pero el PP no es el único partido con este discurso en Europa. Su plataforma
se basa en las medidas adoptadas por el presidente francés, Nicolás Sarkozy, quien llegó a calificar a los inmigrantes de “escoria” cuando los levantamientos en París representaban un dolor de cabeza para el entonces ministro del Interior del Gobierno de Jaques Chirac. También la canciller alemana, Angela Merkel, fue criticada por las restricciones que aplicó a la inmigración turca en su país.

En este contexto, España e Italia son dos de los pocos países de Europa Occidental que todavía son gobernados por la socialdemocracia, pero les será difícil mantenerse en el poder. Sobre todo en Italia, donde las peleas internas terminaron con el Gobierno del primer ministro Romano Prodi, lo que provocó que el presidente Giorgio Napolitano disuelva el Congreso y llame a elecciones para el 13 de abril. El principal candidato según los sondeos es el interminable Silvio Berlusconi, que irá por su tercer período como primer ministro. Su rival será el alcalde de Roma, Walter Veltroni, que intentará reposicionar a la centroizquierda luego de la debacle del Gobierno de Prodi.

Todo indica que la
derecha volverá a gobernar en Italia y que se sumará a la ola anti-migratoria en el viejo Continente. Malas noticias no sólo para los inmigrantes, sino también para Zapatero, quien en caso de ganar en España, políticamente quedará un poco más solo en Europa.

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lunes, 21 de enero de 2008

El Banco del Sur: un parto difícil

Por H.C.

Durante la semana pasada tuvo lugar en Caracas una nueva reunión técnica para definir la forma y el funcionamiento de un futuro
Banco del Sur. La iniciativa recorre a los países del MERCOSUR y sus socios desde hace años, y sin embargo, ahora que sólo parecerían faltar los últimos detalles de la compleja tarea de crear la primera institución financiera sudamericana, el contexto internacional arroja incertidumbres sobre el futuro del proyecto.

En cuanto a la economía internacional entendida como un todo, la crisis de las hipotecas sub-prime en los Estados Unidos ha terminado por contagiarse al conjunto del sistema financiero, a la actividad de la construcción, a los índices de confianza del consumidor y, como si esto fuera poco, a las elecciones primarias que definirán los candidatos demócratas y republicanos para las próximas elecciones presidenciales. Las amenazas de recesión en la primera economía del mundo, sin embargo, son mucho más que anecdóticas noticias del extranjero: como advierten los principales analistas de Estados Unidos y el mundo, una caída del consumo norteamericano podría desacelerar el importante crecimiento que el mundo vivió durante los últimos cinco años. Y del que Argentina tanto se benefició.

En el contexto regional, mientras tanto, los conflictos bilaterales se siguen sumando aún entre aquellos países que estarán asociados en un futuro Banco del Sur, como es el caso del enfrentamiento diplomático que sostienen, ya desde hace años, Uruguay y Argentina por la
violación al Tratado del Río Uruguay. A este problema se le han sumado otros nuevos, y algunos, como el reclamo de Bolivia frente a Chile por el territorio perdido durante la Guerra del Pacífico, que ya superan el siglo de antigüedad. Entre los más recientes pueden contarse los reclamos de Perú también a Chile, por el trazado de las fronteras en la plataforma marina del Océano Pacífico, o el conflicto político entre el presidente venezolano, Hugo Chávez, y su par colombiano, Álvaro Uribe por las controversias en torno al canje humanitario con las FARC y el status político de este grupo guerrillero.

Así, el muy bienvenido proyecto de un institución financiera sudamericana para los sudamericanos está enmarcado en un contexto complicado tanto en lo económico como en lo político. Y sin embargo, éste es sólo un motivo más para que los responsables del éxito de esta nueva propuesta aceleren las negociaciones y la puesta en marcha del organismo: ninguno de los conflictos antes repasados parecería tener, en el corto plazo, una solución fácil de instrumentar.


De todos modos, y para concluir este breve análisis, vale la pena resaltar que la iniciativa no sólo se encuentra amenazada por sus demoras en el tiempo, sino también por una falta de compromiso real de los Estados participantes. 10 mil millones de dólares: esa es el capital con el que contaría el banco en el momento de su creación. Una cifra similar al pago anticipado que Argentina, ni que hablar de Brasil, realizó en un mismo día al FMI para liberarse de su tutela. Un monto que representa con bastante exactitud las pérdidas que sufrió el grupo del City Bank, tercer banco en los Estados Unidos, solo en un trimestre de la crisis financiera causada por los sub-prime. 10 mil millones de dólares parece mucho dinero; ¿alcanzará para cubrir las necesidades de inversión de una región que busca integrarse frente a un mundo cada vez más competitivo?

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sábado, 6 de octubre de 2007

Sicko: un dolor de cabeza sin cobertura médica


Género: documental
Año: 2007
Duración: 113 minutos
Dirección, producción y guión: Michael Moore
Música: Gabe Hilfer y Jim Black
Puntaje blog: 8

Por Tomás

Después de ver Sicko, podemos tener una idea aproximada de cuánto valdrían nuestros dedos si viviésemos en Estados Unidos sin seguro médico: 12 mil dólares el anular, 60 mil dólares el índice. El documental de Michael Moore está plagado de irónicas denuncias de este tipo, que muestran la paradoja de un sistema de salud ultramoderno, pero a la vez caro e inaccesible para gran parte de la población de EEUU. Nada menos que 50 millones de personas carecen de seguro médico en Estados Unidos y deben afrontar serias dificultades cada vez que se enferman. Pero el problema también se extiende a los 250 millones de afortunados que tienen seguro, ya que varias de las empresas de salud suelen hacer todo lo posible para reducir sus costos de atención y maximizar sus ganancias. Por ejemplo, pueden considerar un simple problema de hongos como enfermedad preexistente para negarle un tratamiento contra el cáncer a una mujer que estaba asegurada.

Las historias indignantes se suceden una tras otra en la película. Y como es ya clásico en Moore, también aparecen las comparaciones con los sistemas de salud de otros países: Canadá, Inglaterra, Francia y hasta la mismísima Cuba, lo que le valió una investigación judicial al periodista por violar el embargo hacia la isla. Pero lo interesante es que el film no realiza sólo denuncias, sino que además propone una lectura política sobre estos problemas. “¿Acaso Inglaterra es una dictadura stalinista por tener un sistema de salud público?”, se pregunta Moore con ironía. Además, en el caso de Francia, el periodista explica que tal vez ahí tienen un mejor sistema sanitario porque la gente se moviliza y hace valer sus derechos. Al revés de EEUU, donde los individuos viven atemorizados y desmovilizados.

En el film también es interesante observar la capacidad de lobby que tienen las empresas de salud. Para ello, Moore muestra datos concretos sobre cómo financian las campañas políticas de los congresistas. El caso paradigmático es el del ex diputado Billy Tauzin, que primero fue demócrata, luego pasó a los republicanos, y finalmente dejó su banca para convertirse en el director ejecutivo (CEO) de
PhRMA, un gigante de la industria farmaceútica. El New York Times rumorea que estaría cobrando un salario de 2 millones de dólares al año.

Por supuesto, en el film tampoco faltan las críticas a George Bush. Aunque el actual presidente es tan sólo un continuador del sistema de salud vigente. El “monstruo” data de 1971 y su padre es el ex presidente Richard Nixon. Igual, casi ningún político se salva de los embates de Moore. Sólo la
candidata demócrata Hillary Clinton recibe críticas bastante moderadas. Parece que la mujer del ex presidente Bill Clinton intentó modificar el sistema de salud durante el Gobierno de su marido, pero finalmente terminó cediendo ante el fortísimo lobby de las empresas.

La película es muy recomendable. Todas las historias y denuncias son reales y los datos cuentan con soporte documental. Lo criticable es tal vez el tinte melodramático y simplista con que se cuentan algunas cosas. El sistema de salud de EEUU parecería el infierno, mientras que a los otros países se los muestra como el paraíso. Evidentemente, la película intenta impactar en el público estadounidense.

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domingo, 19 de agosto de 2007

Ponerle fin a la Guerra del Pacífico

Por HC

Desde hace algunas semanas, varios funcionarios de las segundas líneas del gobierno boliviano ha dejado entrever que, finalmente, están llegando a un entendimiento con sus pares chilenos. ¿El motivo de la disputa? La histórica reivindicación de una salida al mar que Bolivia perdió hace ya más de un siglo. Recuperar esa estrecha costa en el desierto de Atacama, significaría, para la administración de Evo Morales, mucho más que un simple puerto de exportación hacia las pujantes economías del Pacífico; la reivindicación de la salida al mar condensa, en Bolivia, la aspiración de todo un pueblo por la soberanía nacional.

La misma guerra en la que se perdió la costa tuvo a Bolivia como un actor secundario. En el momento álgido del imperialismo europeo, la Guerra del Pacífico fue promovida por Inglaterra, que se sirvió de Chile como intrumento para derrotar la débil alianza peruano-boliviana. ¿El motivo? En el Atacama boliviano existían importantes yacimientos de salitre, que eran explotados por capitales chilenos y británicos.

El conflicto estalló abiertamente cuando el congreso boliviano decidió establecer, el 14 de febrero de 1878, un impuesto a las exportaciones de sal en un área de permanentes conflictos limítrofes. La respuesta chilena fue la ocupación militar, que se hizo efectiva exactamente un año más tarde. Y en poco más de un mes, Perú, ligado desde 1873 a Bolivia por un pacto de defensa mutua, era arrastrado al centro del conflicto.

Desde ese momento, los bolivianos, impotentes, observaron mientras sus vecinos peleaban para decidir el destino de una importante porción de su territorio. Dada las dificultades de las comunicaciones terrestres en los Andes, la guerra fue en un primer momento marítima. Pero el 8 de octubre de 1879 el combate de Angamos demostró la amplia superioridad de una Armada chilena que contaba con el apoyo de Inglaterra. Desde entonces los chilenos se apoyarían en ella para respaldar el desembarco y avance por tierra de sus tropas, que en poco tiempo más marcharían por las calles de las capitales enemigas. Hoy, sin embargo, disueltas las antiguas alianzas con Perú, y siendo el país más pobre de toda Sudamérica, Bolivia se dispone a recuperar lo que por derecho es suyo. Y lo está haciendo sin la ayuda de poderes extranjeros o el recurso a la fuerza. La diplomacia y la promesa de una casi infinita provisión de gas en momentos de crisis energética regional son los pilares de esta histórica conquista, que bien podría unir a el conjunto de una sociedad boliviana hasta hoy dividida frente al gobierno de Morales y su Movimiento al Socialismo (MAS).

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jueves, 2 de agosto de 2007

Los halcones de Washington planean sobre Irán

Por HC

Parece que hasta Bush puede aprender de errores pasados. ¿Y qué error más grande que Irak? Con Irán, hoy el enemigo número uno de la Casa Blanca, vuelven a planear en Washington los halcones, republicanos y demócratas, pero los planes de acción son muy distintos a los de la Segunda Guerra del Golfo. Nadie lo ha dicho aún con todas las letras, pero ya pueden adivinarse los primeros pasos de una guerra de baja intensidad a lo largo y ancho de Medio Oriente.

El término “baja intensidad” no debería confundirnos, esto no significa guerra fría, ni enfrentamientos a pequeña escala; significa, simplemente, que uno de los contendientes de esta guerra no está dispuesto a asumir las responsabilidades del conflicto, por lo que lo pelea a través de terceros países. El ejemplo más claro de esta táctica bélica de Estados Unidos fue, justamente, el caso Irán-Contras, que estalló bajó la presidencia de Ronald Reagan, un conservador del que Bush también heredó el proyecto de Guerra de las Galaxias.

En aquel entonces Saddam Hussein era un amigo tan cercano de los Estados Unidos que éstos le financiaban su guerra privada en contra del régimen islámico de Teherán. Y sin embargo, eso no impidió que la CIA le vendiera armas también a los iraníes. Hipocresías y traiciones de lado, aquel dinero mal habido tenía, para los halcones de Washington, un propóstito elevado: financiar las guerrillas que se oponían al gobierno electo de Nicaragua, es decir, los Contras.

La guerra de Nicaragua se cobró miles de vidas y sumió al país entero en la pobreza, pero los Estados Unidos pagaron barato el costo de esta intervención. No como en Irak. El derrocamiento del gobierno nicaragüense se cobró la vida de pocos marines y tuvo un costo político mucho menor que los actuales escándalos que rodean la ocupación y eventual reconstrucción de Irak. Parece que Bush aprendió su lección y, repasando la historia imperial de su propio país, prepara para Irán un plan más elaborado.

63.400 millones dólares destinará la Casa Blanca a los enemigos de Teherán en la región. No para inversión productiva o ayuda económica, sino exclusivamente para la compra de armamentos: cuando la cuenta de muertos en Irak se acerca a los cuatro mil soldados norteamericanos, Bush ha decidido que tal vez sea mejor que otros países peleen sus guerras por él. Y los empresarios aplauden: porque en Irak mueren muchos marines, es cierto (y muchísimos más civiles iraquíes), pero se destuyen pocos aviones, tanques o barcos de batalla. Y a fin de cuentas, los negocios están en las fábricas de armamentos y no en los jóvenes conscriptos.

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martes, 5 de junio de 2007

Preparativos de un fraude electoral

Por Hernán Comastri

Decir que la visita del paraguayo Fernando Lugo a la Casa Rosada pasó desapercibida a los medios locales, es decir poco. Culpemos a las elecciones porteñas. Pero lo cierto es que el jueves 31 de mayo, el presidente Néstor Kirchner recibió en la sede del Gobierno Nacional a este antiguo obispo que hoy lidera cómodo todas las encuestas de intención de voto, no para Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sino para las elecciones generales de Paraguay en 2008.

Lugo, de 56 años, renunció a su cargo como obispo de San Pedro en diciembre, para convertirse en el precandidato de una Concertación Nacional opositora a la gestión del actual presidente Nicanor Duarte Frutos. Sin embargo, el Vaticano rechazó su renuncia y en cambio decidió suspenderlo de su cargo en febrero de este año. Y es aquí donde comienza la polémica en la que hoy se debate la política paraguaya. Es que el oficialismo no dudaría en invalidar la candidatura de Lugo, quien aún pertenece formalmente al cuerpo de la Iglesia Católica.

Mi problema para ser candidato presidencial no es jurídico sino político, y responde a que yo tengo la capacidad de atraer a las mayorías más pobres del país”, repitió una y otra vez Lugo desde el comienzo de su visita de cuatro días a Buenos Aires. Además explicó que si bien mantiene su condición de obispo, “ésta es una responsdabilidad teológica y no jurídica, y un argumento teológico no puede estar nunca por sobre la Constitución de un país soberano”.

Las oposiciones políticas a la candidatura quedan del todo claras en lectura de este fregmento de un editorial publicado por el periódico liberal paraguayo La Nación: “Este diario considera que la candidatura de Fernando Lugo, que parece arrebatar el primer lugar en la Concertación, es altamente peligrosa para un país que ya no tiene margen para los experimentos socialistas. En sucesivas entrevistas Lugo se ha definido partidario de ideas retrógradas, comprobadamente fracasadas y todas ellas destructoras de la economía”. La principal de estas “destructoras” ideas es la de una reforma agraria.

Sin embargo, en Paraguay es un secreto a voces que, sin importar las justificaciones jurídicas, el gobierno impugnará la candidatura del ex obispo. El mismo presidente Duarte Frutos lo ha reconocido en diversos actos públicos. Y la impugnación probablemente sea abalada por la justicia, ya que el oficialismo cuenta con una mayoría automática en la Corte Suprema al mejor estilo menemista. Son aquellos cinco jueces los que, viendo peligrar sus puestos frente a una posible elección de Lugo, legitimarían el robo de una elección.

El problema que se plantea a la Concertación Nacional no es si Lugo será o no impugnado, sino cuándo. Si lo es a última hora, su partido podría perder las elecciones por falta de candidato. Si lo es ahora mismo, o dentro de un plazo prudencial no mayor de treinta días, el daño podría ser menor, aunque todos los referentes de la Concertación Nacional están de acuerdo en que de todas maneras sería un duro golpe de cara a las elecciones presidenciales. Es probable que el oficialismo, que siempre juega con cartas marcadas, espere hasta último momento para la impugnación.

Mientras esperaba que un recurso de amparo preventivo pudiera obligar a la Corte a expedirse pronto sobre su candidatura, Lugo ofreció una conferencia de prensa junto a Hebe de Bonafini en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo, donde después disertó en el marco de las Cátedras Bolivarianas que allí se dictan. Sin embargo, aquel recurso de amparo se encuentra en las manos de la misma justicia oficialista, por lo que seguramente será cajoneado hasta el momento oportuno. Muy a su pesar, Lugo se vió obligado a reconocer que su candidatura está en las manos del oficialismo y de nadie más.

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jueves, 31 de mayo de 2007

La confusión entre presidencialismo y dictadura

Por Tomás Rudich

La decisión del Gobierno venezolano de no renovar la concesión de la televisora Radio Caracas Televisión (RCTV) generó una fuerte polémica a nivel internacional. Los medios opositores al presidente Hugo Chávez reaccionaron escandalizados, mientras que desde el ámbito político también se escucharon protestas. En particular, el Senado de los Estados Unidos y la Unión Europea emitieron comunicados en los que mostraron su preocupación por la libertad de prensa en Venezuela, uno de los miembros del Mercosur. En otras palabras, en los ámbitos opositores a Chávez circulan todo tipo de comentarios en los que se da a entender que el presidente venezolano encarna un proyecto dictatorial.

En primer lugar hay que aclarar que el Gobierno de Chávez no cerró ningún canal, sino que decidió no renovar una concesión haciendo uso de las facultades que le competen. La licencia de RCTV vencía el 27 de mayo y la televisora emitió sin mayores restricciones hasta esa fecha, incluso cuando apoyó abiertamente el frustrado golpe de Estado del año 2002 contra Chávez. Por lo tanto, desde ese punto de vista la decisión es válida. El problema es la falta de criterios objetivos a tomar en cuenta para la renovación o no de la licencia de un espacio televisivo. Porque RCTV no es la única emisora que apoyó el golpe del 2002. Hay otros canales con una posición similar que sin embargo acordaron con el Gobierno. Esto implicaría que la no renovación responde a criterios políticos que confunden la defensa de los intereses del Estado con el Gobierno.

Ahora, una vez admitido lo discrecional de la medida de Chávez, convendría aclarar algunos términos que se escucharon en los últimos días y que resultan falsos y exagerados. Es que los más críticos de su Gobierno han vinculado la no renovación de RCTV con las nacionalizaciones que se vienen llevando a cabo en distintos sectores de la economía venezolana, de manera que ambas situaciones ilustrarían un supuesto proyecto hegemónico de Chávez. Tal es la postura de CNN en Español. Sin embargo, difícil resulta creer en la objetividad de esta emisora estadounidense de clara posición antichavista. Un televidente atento habrá visto esta semana a la presentadora Patricia Janiot retractándose por la falsa transmisión que su cadena hizo sobre una marcha opositora en Venezuela, ya que se “confundieron” y utilizaron imágenes de una protesta en México. La retractación ocurrió tras la pública denuncia de Chávez, quien, como se ve, no siempre miente cuando acusa a algunos los medios de estar en su contra.

Además, la oposición no debería mezclar la última medida de Chávez con la decisión de nacionalizar empresas. Las nacionalizaciones son una decisión soberana y cuentan con el apoyo popular. Son un intento de respuesta frente al fracaso de las privatizaciones y las magras consecuencias que trajeron a Sudamérica, donde se generaron los niveles de desigualdad más grandes del mundo y una situación de pobreza que afecta a la mitad de nuestra población. ¿Cómo puede ser que se califique de autoritaria una nacionalización, mientras que a las privatizaciones se las considera un paso hacia la modernización y la integración al mundo?

Con respecto a las críticas de la Unión Europea y EEUU, allí también se observa una evidente falta de criterio. Antes de condenar el accionar de un miembro del Mercosur, la Unión Europea debería preocuparse por las graves violaciones a los derechos humanos que hay en su interior. Un ejemplo es el caso de Polonia (miembro de la UE desde 2004) donde unos gemelos ultranacionalistas de apellido Kaczyński gobiernan a sangre y fuego y llevan adelante una política de “renovación moral” que incluye la persecución de homosexuales y opositores. En el caso de EEUU la hipocresía es más evidente. El unilateralismo y la antidemocrática invasión de Irak hablan por sí solos.

Asimismo, hay otro aspecto que resulta llamativo cuando se escuchan las críticas a los gobiernos latinoamericanos. Es la mención de China como nación ejemplar. Si hay un país que no puede tomarse como ejemplo de libertad de expresión y democracia es justamente China. Una nación gobernada por un partido único y con niveles indiscutibles de censura. Pero con un pequeño detalle. Permite la libertad de empresa y de comercio. Esto demuestra que para los grupos de poder la libertad expresión es secundaria frente al liberalismo económico. El núcleo de la crítica a los gobernantes latinoamericanos radica justamente en esta última cuestión.

En definitiva, una definición más precisa sobre la situación de Latinoamérica debería hablar de un aumento del presidencialismo y no de dictaduras electas. Se trata de una forma de construcción política caracterizada por la preeminencia del poder político del presidente sobre los otros órganos de Gobierno. Su gran desafío será mejorar las escandalosas condiciones de vida de gran parte de la población y al mismo tiempo respetar las libertades más importantes: de conciencia, de expresión y de religión. Es el gran dilema de la historia política contemporánea de Occidente. Ni un capitalismo con desigualdad y miseria ni un socialismo carente de las libertades elementales.

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viernes, 18 de mayo de 2007

Recuerdos de la Guerra Fría

Por Hernán Comastri

Condoleezza Rice, Secretaria de Estado de la Casa Blanca, admitió el lunes pasado que las relaciones de su país con Rusia no pasan por un buen momento. Mientras que Washington denuncia la represión a los opositores del Kremlin, Moscú, por su parte, no se cansa de criticar el nuevo mundo unipolar, del que Irak sería apenas un primer paso.

Son estas fricciones las que han llevado a la prensa de Norteamérica a utilizar un término que ayer Rice rechazaba: el de nueva Guerra Fría. Una exageración, seguramente. Pero no por eso una comparación inútil. No son pocos los paralelismos entre aquella situación de permanente amenaza nuclear y el actual clima de relaciones entre las antiguas superpotencias.


Para empezar, en el centro de los choques diplomáticos se encuentra nada menos que el relanzamiento del proyecto estadounidense de un escudo antimisiles sobre el subcontinente europeo. Aquel mismo proyecto que impulsara Ronald Reagan en la década del ochenta y que llevara a la Unión Soviética a retirarse de la carrera armamentista. El hecho de que años después se pudiera comprobar que toda la iniciativa no había sido más que un engaño, no hace sino trazar aún más paralelos entre aquella estrella de Hollywood devenida presidente, y el actual ocupante de la Casa Blanca, el presidente George W. Bush.

Y es que si la imagen positiva de Bush no para de caer a causa de sus mentiras sobre amenazas terroristas y armas de destrucción masiva en Irak, su impopularidad sólo es comparable a la del ex presidente Reagan, otro gran mentiroso que supo utilizar el miedo a un enemigo, en buena medida ficticio, para arruinar la economía de su propio país y la seguridad del mundo entero.

Pocas personas recuerdan hoy que La Guerra de las Galaxias fue algo más que una película con muchos efectos especiales. Sin embargo, ese fue el nombre con el que se conoció el Escudo Antimisiles con que la administración Reagan puso al mundo, una vez más, al borde de calentar la Guerra Fría. Pero hoy Bush nos refresca la memoria. Y si su iniciativa tiene éxito, cientos de satélites serán lanzados sobre una Europa cuyo único problema actual con Rusia son los precios a los que ésta le vende el gas.

Lejos estamos del antiguo peligro de exterminio nuclear, es cierto. Pero la dinámica del belicismo es la misma: Estados Unidos amenaza con una Guerra de las Galaxias y Vladimir Putin, presidente de Rusia, responde desconociendo las limitaciones del Tratado de Armas Convencionales. Condoleezza Rice tiene razón: no estamos en una nueva Guerra Fría. Razón de más para detener la carrera armamentista mientras aún hay tiempo.

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martes, 8 de mayo de 2007

Un giro conservador en Francia y Europa

Por Tomás Rudich

En Europa parece desarrollarse un proceso inverso al de nuestra región. Mientras en varios países de América Latina ascienden gobiernos orientados hacia la izquierda del espectro político, en Europa las principales potencias realizan un giro conservador. La victoria de Nicolas Sarkozy sobre la socialista Segolene Royal en las elecciones presidenciales en Francia no hace más que reforzar la tendencia.

La sociedad francesa esperaba un cambio en estas elecciones, tras doce años de estancamiento económico y altos niveles de desempleo bajo el mando de Jacques Chirac. A pesar de haber sido ministro del Interior del último gobierno, los franceses vieron en Sarksozy un símbolo de renovación. Tal vez su apelación a la “grandeza perdida de la nación francesa”, y las ideas de progreso, orden y seguridad -en un discurso que con frecuencia ralla la xenofobia- le hayan permitido crear esa imagen.

Si bien las diferencias entre izquierda y derecha en Europa no suelen ser de fondo, en este caso el acceso de Sarkozy a la presidencia representa un peligro tanto para el Estado Benefactor francés como para los inmigrantes de origen magrebí. Basta recordar que calificó a estos últimos de “gentuza” y “escoria” en ocasión de los levantamientos que se realizaron en los suburbios de Paris y otras ciudades en 2005.

El programa económico del futuro presidente contendrá, a grandes rasgos, los clásicos ingredientes liberales: flexibilización laboral, ajuste del gasto público, límites al impuesto a las ganancias y reducción de los derechos sindicales. A ello Sarkozy le agrega una política de mano durísima con la delincuencia, y de tolerancia cero con los inmigrantes, ya que según sus palabras, Francia debe pasar de "sufrir la inmigración a escogerla en función de las necesidades de la economía”. Para muchos franceses, una versión educada del ultraderechista Jean Marie Le Pen. Eso dependerá del margen de maniobra que pueda llegar a obtener en las elecciones legislativas del próximo mes.

Pero Francia no es un caso aislado en Europa. El predominio de liberales y conservadores frente a los partidos socialdemócratas se está convirtiendo en una tendencia en las potencias del continente. En Alemania, otro de los países que siempre se caracterizó por tener un amplio Estado Benefactor, la Democracia Cristiana de la canciller Angela Merkel reemplazó hace dos años al Partido Socialdemócrata del ex primer mandatario Gerard Schröder. El cobro de aranceles en universidades públicas es una de las medidas que ilustran el achicamiento del histórico Estado social alemán.

En Inglaterra todavía gobiernan los laboristas, una fuerza supuestamente progresista. Sin embargo, están perdiendo poder desde la impopular Guerra en Irak, y en la próxima semana se espera la renuncia del primer ministro Tony Blair luego de diez años de Gobierno. Su sucesor sería otro laborista: Gordon Brown. Al acecho están los conservadores, que esperan una oportunidad que podría llegar pronto.

Otro país gobernado por conservadores –aunque en una dosis extrema – es Polonia. Allí unos gemelos ultranacionalistas de apellido Kaczyński ocupan los cargos de primer ministro y presidente. Su obsesión es la “renovación moral” del país, con el objetivo de “liberar” a la nación de homosexuales, comunistas y “traidores”.

Las administraciones de Rodríguez Zapatero en España y de Prodi Italia son algunas de las excepciones al giro conservador en Europa. Pero en el caso italiano se trata de un gobierno debilitado, ya que no tiene una clara mayoría parlamentaria.

Si bien el mosaico político en Europa es demasiado grande como para considerarlo retrógrado, hay un dato que grafica la tendencia: este año se creó en el Parlamento Europeo un bloque de diputados de ultraderecha. El ingreso de Rumania a la Unión Europea permitió el armado de un grupo de 20 eurodiputados, que incluye a siete integrantes del Frente Nacional de Le Pen y a una nieta de un tal Benito Mussolini.

Por supuesto que esto no quiere decir que el fascismo esté en ciernes sobre Europa, ni mucho menos. Puede que se trate de una reacción nacionalista coyuntural frente a los grandes flujos migratorios provenientes de África y de las nuevas repúblicas de Europa Oriental. De cualquiera manera, es una tendencia a tener en cuenta.

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miércoles, 18 de abril de 2007

La violencia viene de adentro


por Tomás Rudich

Imposible no hacer referencia a la masacre ocurrida el lunes en el campus de la Universidad Politécnica de Viriginia, Estados Unidos, en la que un estudiante surcoreano de 23 años anduvo a los disparos por aulas y pasillos, y mató a 32 personas e hirió al menos a otras 15. Todos los diarios argentinos e internacionales vuelven a poner en primera plana una matanza en un centro educativo de los Estados Unidos. Otra vez aparecen gobernantes que envían sus condolencias y expresan su pesar. Otra vez todo tipo de especialistas opinan sobre las complejas causas por las que estos hechos se repiten cada cierto tiempo. Y otra vez volverán a aparecer documentales e investigaciones que intentarán explicar a una sociedad violenta y recordarán otras tragedias del mismo tipo ocurridas en Michigan, Texas, Columbine y Pennsylvania.

Frente a tanta información, ¿qué podemos agregar en este blog?

En primer lugar refrescar algunos datos que podrían ayudar a entender el problema. Según publica en su edición del martes el diario español El País, casi la mitad de las familias estadounidenses guardan en sus casas al menos un rifle o pistola para protegerse de posibles agresores. Hay más de 190 millones de armas de fuego en manos privadas. Y uno de cada tres estadounidenses mayores de edad posee legalmente un arma. Todo amparado por la segunda Enmienda de la Constitución local, que desde las luchas de la independencia de fines del S XVII establece: "Una milicia bien regulada es necesaria para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a guardar y poseer armas no puede ser violado". Si bien se puede considerar que se trata de una norma que corresponde a otro contexto histórico, la Corte Suprema de los Estados Unidos nunca dio lugar a esta interpretación. Incluso el propio presidente George W. Bush ha repetido en varias ocasiones que no se puede restringir el derecho de llevar armas que cada persona tiene.

En otras palabras, la sociedad estadounidense está armada en extremo bajo el argumento de que cada persona tiene derecho a defenderse por su cuenta. Se trata de una concepción anárquica que dista del liberalismo político que allí se predica, pero que se corresponde con la visión individualista que predomina en los Estados Unidos. Es que la justicia y la seguridad son funciones que le corresponden al Estado. No se puede ajusticiar a mano propia al estilo del Far West, como si todo fuera “ojo por ojo” y “diente por diente”, muchos menos en un país que dice ser el Estado liberal democrático por excelencia. No debería ser legal la portación de armas fuera de las funciones de policía, salvo excepciones que lo ameriten. El monopolio legal de la violencia física se supone que explica la propia existencia del Estado, según la clásica definición del sociólogo Max Weber.

Con respecto a la matanza en Virginia se podría argumentar que hay otras causas que motivan este tipo de acciones, como por ejemplo la teoría de que se trata de un drama pasional, interpretación difundida por el Gobierno tras la masacre. Es cierto, pero la portación de armas de fuego es condición indispensable para que una matanza de tales magnitudes pueda llevarse a cabo. Por eso, la medida que podría ser más efectiva para reducir la violencia en el corto plazo es el desarme. A pesar de ello, algunos especialistas dicen que las causas son más complejas y critican de simplistas a los que consideran que las armas explican la totalidad del fenómeno. Es que proponer el desarme parece simplista porque efectivamente es simple comprender que disminuir la circulación de armas reduce la violencia. Nadie duda que hay otros factores que explican esta situación, pero no se puede negar la estrecha relación entre armas y muerte.

Sin embargo, el lobby del complejo industrial militar y de grupos ligados al Partido Republicano que defienden el derecho a la posesión de armas - como la Asocación Nacional de Rifle (NRA)-, no han permitido que iniciativas tendientes al desarme prosperen. De hecho, la última ley de este tipo fue aprobada en tiempos de Bill Clinton, en 1994, aunque sólo se limitaba a la prohibición de 19 modelos específicos de armas de guerra.

En definitiva, la matanza en la universidad de Virginia muestra que los aumentos en los gastos militares y de seguridad dispuestos por el Gobierno de George W. Bush para contener ataques terroristas del exterior, no contemplan un pequeño detalle: es en el interior de la sociedad estadounidense donde se engendra la violencia.


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lunes, 16 de abril de 2007

Ver más allá de los números

por Hernán Comastri


Las exportaciones latinoamericanas se duplicaron entre 2001 y 2006. Esta es la conclusión de un informe recientemente dado a conocer por la Cepal y luego retransmitido por los medios locales sin ningún tipo de discusión ni análisis que superara los aspectos más obvios y superficiales del tema. Sin embargo, las cifras son ciertas: gracias a un aumento paralelo de los precios y volúmenes de los productos exportados (respectivamente del 50 y 33%), la región ha logrado una mejora significativa en sus términos de intercambio. Hasta aquí son todas buenas noticias.

El informe divulgado por Cancillería también detalla el crecimiento de cada uno de los países de Sudamérica (con la notable excepción de Venezuela, que ha quedado fuera de este estudio), y en este breve ranking de exportadores Argentina se reserva un cómodo último lugar, con un crecimiento del 75%. ¿Son éstas, entonces, las malas noticias? ¿Quién sabe? Tal vez Argentina debería aprender de Bolivia que, aún entre multitudinarias movilizaciones, dos presidentes obligados a renunciar al gobierno y los peores indicadores sociales de toda la región, ha sabido aumentar sus exportaciones en nada menos que un 208%. Esos son los números: todos estamos de acuerdo. Ahora, ¿cómo interpretar esta aparente contradicción entre crecimiento explosivo de las exportaciones y estancamiento económico? Por más que se busque, no se encontrará mejor ejemplo que el del gas para ilustrar este problema. Por una parte es, de lejos, el principal producto de exportación de Bolivia. Por otra, a tres de cada cuatro bolivianos les falta en su hogar. Y es que, a fin de cuentas, la exportación no es más que la venta al exterior de los excedentes del consumo interno: si los ciudadanos de un determinado país no tienen los recursos para consumir su propia producción, tanto mejor para las cifras de la exportación.

El caso boliviano es, seguramente, el más extremo. Y sin embargo, algo similar ocurre con el gigante del Mercosur. En el período comprendido por el estudio de la Cepal, la economía brasileña pasó de un virtual estancamiento a un crecimiento moderado (siempre por debajo del promedio latinoamericano) pero sus exportaciones han crecido un 136%. Esto debería decirnos algo del tipo de crecimiento que está experimentando la región. Chile, por ejemplo, ha superado a Argentina en el valor de sus exportaciones sin importar que la riqueza que en efecto queda en el país transandino (o sea su PBI) sea aún menor que la de la Ciudad de Buenos Aires.

El sector exportador es, sin lugar a dudas, una de las claves para un desarrollo sustentable de países subdesarrollados como los latinoamericanos, pero sólo en la medida en que se corresponda con políticas tendientes a satisfacer el consumo interno de nuestras sociedades. No es la primera vez que Latinoamérica vive un boom exportador que satisface la demanda de materias primas de los mercados centrales. Aprovechar esta particular (y seguramente pasajera) coyuntura internacional dependerá en buena medida de que sepamos ver más allá de los rankings y de los números. Tal vez el hecho de que la producción argentina se quede dentro de la Argentina no sea una idea tan maligna como algunos podrían creer.



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