Por Tomás
A pesar de la investigación de la Justicia en EEUU, cada vez estamos más lejos de saber a dónde se dirigían y de dónde provenían los casi 800 mil dólares de la valija del empresario Guido Antonini Wilson. Es que el origen y el destino de ese dinero es un tema secundario en la causa judicial que el fiscal Thomas Mulvihill lleva adelante en Miami. Más allá de las dudas y el escándalo generado, más allá de si es una operación del FBI o una maniobra turbia de los gobiernos de Hugo Chávez y Néstor Kirchner (o una mezcla de ambas cuestiones), lo concreto es que el cauce que tomó esta investigación difícilmente pueda llegar al fondo del asunto.
El problema es que se está investigando el supuesto “apriete” de tres ciudadanos venezolanos y uno uruguayo, acusados de ser “agentes chavistas” que habrían amenazado a Antonini Wilson para que no revele el destino de esos fondos. El asunto central es el accionar ilegal de “agentes chavistas” en territorio estadounidense, mientras que el destino de la valija es un tema secundario en la causa. Aunque obviamente el impacto generado por la afirmación del fiscal Mulvihill (reproducida por el Departamento de Justicia de EEUU) de que la plata era para la campaña de Cristina Kirchner no es un simple coletazo secundario en términos políticos y mediáticos.
En este contexto, el gran ausente es Antonini Wilson. Pasaron ya más de tres meses desde que la Aduana y la Policía de Seguridad Aeroportuaria lo encontraron en el Aeropuerto Jorge Newbery en el extraño horario de las 2 de la mañana (en un vuelo fletado por Enarsa proveniente de Venzuela) con una valija llena de dólares, pero todavía no dio su versión ante la justicia argentina o estadounidense. Y difícilmente lo haga en el futuro inmediato. En Argentina no lo hará, porque con semejante causa abierta, hablar de extradición suena a utopía. Y en EEUU tampoco, porque en la causa ya no es más un acusado de contrabando, sino víctima de un “apriete”.
El problema es que se está investigando el supuesto “apriete” de tres ciudadanos venezolanos y uno uruguayo, acusados de ser “agentes chavistas” que habrían amenazado a Antonini Wilson para que no revele el destino de esos fondos. El asunto central es el accionar ilegal de “agentes chavistas” en territorio estadounidense, mientras que el destino de la valija es un tema secundario en la causa. Aunque obviamente el impacto generado por la afirmación del fiscal Mulvihill (reproducida por el Departamento de Justicia de EEUU) de que la plata era para la campaña de Cristina Kirchner no es un simple coletazo secundario en términos políticos y mediáticos.
En este contexto, el gran ausente es Antonini Wilson. Pasaron ya más de tres meses desde que la Aduana y la Policía de Seguridad Aeroportuaria lo encontraron en el Aeropuerto Jorge Newbery en el extraño horario de las 2 de la mañana (en un vuelo fletado por Enarsa proveniente de Venzuela) con una valija llena de dólares, pero todavía no dio su versión ante la justicia argentina o estadounidense. Y difícilmente lo haga en el futuro inmediato. En Argentina no lo hará, porque con semejante causa abierta, hablar de extradición suena a utopía. Y en EEUU tampoco, porque en la causa ya no es más un acusado de contrabando, sino víctima de un “apriete”.


