sábado, 25 de agosto de 2007

Se termina la novela entre Carrió y López Murphy

Por TR

Después de interminables idas y vueltas, el culebrón que acaparó la atención de la política y los medios parece estar llegando a un final que todavía es incierto. La única certeza, por el momento, es que el posible romance entre Elisa Carrió y Ricardo López Murphy inevitablemente va a generar heridas y corazones rotos en ambos lados.

De parte de la candidata por la Coalición Cívica, un eventual acuerdo con el ex ministro de Economía y Defensa de la Alianza implicaría la ruptura con el
sector del Partido Socialista que la apoya y con buena parte del ARI, el partido que fundó en 2001. Entre los que abandonarían el barco se encuentran el presidente del socialismo, Rubén Giustiani, e incluso el posible gobernador de Santa Fé, Hermes Binner. Entre las filas del ARI las bajas más significativas serían nada menos que la electa Gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, y el presidente del partido en la Provincia de Buenos Aires, Carlos Raimundi. Es que el acercamiento con el bulldog sería la gota que rebalsa el vaso entre las tropas de Lilita, sobre todo luego de la resistida incorporación de Patricia Bullrich (que obligó la intervención partidaria de Carrió en la Capital) y de Enrique Olivera, sumado a la polémica y poco exitosa alianza con Jorge Telerman.

Ante tantas posibles deserciones se impone una pregunta: ¿le conviene a Carrió cambiar el apoyo del ARI y del socialismo por el de Recrear de López Murphy? Y en caso de no concretarse el acuerdo, ¿seguirá contando con el apoyo de estos sectores como si nada hubiera pasado? Tal vez una de las explicaciones de este acuerdo radica en la promesa de Carrió de abandonar la política si pierde en las elecciones presidenciales. Por lo tanto, lo más importante para ella en este momento parecen ser los votos que le podría sumar López Murphy. Esto le permitiría superar los 20 puntos, despegarse de Lavagna en la pelea por el segundo lugar y así aspirar a un ballotage en caso de que Cristina baje de los 40 puntos.

El corrimiento de Carrió puede entenderse también por la lógica de la política de ocupar espacios vacíos. Ante la ausencia de Macri a nivel nacional y la débil de candidatura del bulldog, tal vez por centro derecha Carrió pueda sumar buena parte de sus adhesiones. Esta movida deja, a su vez, un espacio vacío en la centro izquierda no kirchnerista. Por eso no llama la atención la inmediata postulación del director de cine Pino Solanas, acompañado por el diputado de la CTA Claudio Lozano.

Lo que es seguro de esta novela es que no habrá un final feliz para todos. En caso de concretarse la alianza, López Murphy deberá
romper con el macrismo y Carrió con buena parte del ARI y el socialismo. Y en caso de no concretarse, tanto escándalo mediático habrá sido en vano. El único logro habrá sido sembrar dudas en el frente interno de cada candidato, y generar una mueca de alegría en la Casa Rosada en un momento en el que no sobran las buenas noticias para el Gobierno.

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miércoles, 22 de agosto de 2007

Cristina debería dejar de hacer la plancha



Por MPDP

A Mauricio Macri le funcionó muy bien, pero él no gobernaba. Cristina Fernández de Kirchner tendría que dejar de hacer la plancha y trabajar más de lo que imagina para convertirse en la primera presidenta electa de la historia argentina. Sucede que el Gobierno se ve alterado cada vez más a menudo por escándalos y posibles actos de corrupción que involucran a funcionarios y erosionan el grado de apoyo de la sociedad.


Sin perder de vista que se trata de un año de campaña, la última etapa de gestión se ve contaminada por las sospechas que provocan el interminable conflicto de Santa Cruz, Skanska, Miceli, Piccolotti, Uberti y la crisis del Indec. Casi siempre Kirchner demostró reflejos. Con excepción de la denuncia sobre el manejo de los fondos públicos que hace la Secretaria de Medio Ambiente, todos ellos terminaron con funcionarios eyectados de sus cargos.

Si bien es cierto que la profusa difusión que ha tenido cada uno de los casos obedece a la presión que quieren ejercer los dueños de los medios y los grandes grupos económicos para “marcarle la cancha” a la casi segura ganadora, también lo es que todos los incidentes mencionados parten de una base de mayor o menor verdad. Y ese debe ser el principal dolor de cabeza de la candidata.

Por el contrario, Elisa Carrió, la abanderada de las denuncias y pronósticos apocalípticos, se debe sentir en la gloria. Unos meses antes de las elecciones es sospechosamente sometida a juicio de calumnia e injurias por acusar a un empresario pesquero relacionado con el poder oficial de matar a otro. Nada bueno puede salir de ese juicio para los Kirchner.

Si Carrió es absuelta, significa que la justicia interpreta que sus dichos son verdaderos. De esta forma, la candidata de la Coalición Cívica ganará en credibilidad y su inagotable andanada de denuncias serán leídas como ciertas, sin importar si lo son. En cambio, si es condenada, su imagen será asociada a la de una mártir política perseguida por pensar distinto. Cualquiera de los resultados le daría mayor exposición mediática. Además, su posible alianza con López Murphy podría hacer crecer su intención de voto para despegarse del resto de los candidatos de la oposición y estar más cerca del ballotagge. Roberto Lavagna tampoco debe estar muy contento con las buenas nuevas.

Pero la senadora Fernández esgrime legítimos argumentos para defender su aspiración a obtener el sillón presidencial. El crecimiento económico a tasas chinas durante los últimos cinco años, la disminución de la pobreza en más de 25 puntos, la reducción del desempleo hasta un dígito, la negociación con los bonistas extranjeros, el pago al FMI, la política de Derechos Humanos, la estimulación del consumo interno –hoy equivale a más de dos tercios del PBI-, la renovación de la Corte, la decisión de fomentar la integración regional en oposición al ALCA, y el congelamiento en las tarifas de servicios públicos son parte de los motivos por los cuales lidera las encuestas con holgura.

Sin embargo, para no sufrir sobresaltos debería explicar que políticas concretas aplicará en temas que preocupan y afectan a la sociedad. Así las cosas, tendría que develar sus planes para modificar la distribución de la riqueza –una deuda pendiente de esta gestión-, mejorar los servicios públicos, combatir el trabajo en negro –aunque se redujo más de diez puntos, es del 40 por ciento-, normalizar la actuación del Indec y transparentar los procesos de financiación de las obras públicas.

La solidez intelectual y política de la candidata le permitiría explayarse sin dificultades sobre los problemas mencionados. La sociedad evoluciona en sus demandas y todos los candidatos deberían dar respuestas a los nuevos reclamos. Si Cristina lo hace, nada podrá detener su marcha a la Rosada.

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lunes, 20 de agosto de 2007

Menem se estrelló contra la realidad



Por MPDP

En el ocaso de su carrera nada peor le pudo haber pasado. Carlos Menem, quien fue presidente durante más de diez años y sinónimo de política durante mucho tiempo más en La Rioja, mordió feo el polvo y
terminó tercero en las elecciones a gobernador, detrás de dos candidatos kirchneristas.

Sucede que los 20 puntos que lo separaron del ganador, Luis Beder Herrera, no hacen más que confirmar que su propia gente fue la que le dio la espalda y decretó su entierro político. En rigor, se trata de la segunda derrota en dos años, aunque en 2005 salió segundo y consiguió ser elegido senador por la minoría. Un dato: en ambas oportunidades perdió hasta en Anillaco, su célebre pueblo natal.

Pensar que Menem pretendía ganar la gobernación para utilizarla de trampolín y reclamar la candidatura a presidente del tren fantasma, su única obsesión. Mantuvo la coherencia. Siempre sostuvo que quien fue Papa no podía ser obispo. Sin embargo, hoy no le alcanza ni para monaguillo.

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domingo, 19 de agosto de 2007

Ponerle fin a la Guerra del Pacífico

Por HC

Desde hace algunas semanas, varios funcionarios de las segundas líneas del gobierno boliviano ha dejado entrever que, finalmente, están llegando a un entendimiento con sus pares chilenos. ¿El motivo de la disputa? La histórica reivindicación de una salida al mar que Bolivia perdió hace ya más de un siglo. Recuperar esa estrecha costa en el desierto de Atacama, significaría, para la administración de Evo Morales, mucho más que un simple puerto de exportación hacia las pujantes economías del Pacífico; la reivindicación de la salida al mar condensa, en Bolivia, la aspiración de todo un pueblo por la soberanía nacional.

La misma guerra en la que se perdió la costa tuvo a Bolivia como un actor secundario. En el momento álgido del imperialismo europeo, la Guerra del Pacífico fue promovida por Inglaterra, que se sirvió de Chile como intrumento para derrotar la débil alianza peruano-boliviana. ¿El motivo? En el Atacama boliviano existían importantes yacimientos de salitre, que eran explotados por capitales chilenos y británicos.

El conflicto estalló abiertamente cuando el congreso boliviano decidió establecer, el 14 de febrero de 1878, un impuesto a las exportaciones de sal en un área de permanentes conflictos limítrofes. La respuesta chilena fue la ocupación militar, que se hizo efectiva exactamente un año más tarde. Y en poco más de un mes, Perú, ligado desde 1873 a Bolivia por un pacto de defensa mutua, era arrastrado al centro del conflicto.

Desde ese momento, los bolivianos, impotentes, observaron mientras sus vecinos peleaban para decidir el destino de una importante porción de su territorio. Dada las dificultades de las comunicaciones terrestres en los Andes, la guerra fue en un primer momento marítima. Pero el 8 de octubre de 1879 el combate de Angamos demostró la amplia superioridad de una Armada chilena que contaba con el apoyo de Inglaterra. Desde entonces los chilenos se apoyarían en ella para respaldar el desembarco y avance por tierra de sus tropas, que en poco tiempo más marcharían por las calles de las capitales enemigas. Hoy, sin embargo, disueltas las antiguas alianzas con Perú, y siendo el país más pobre de toda Sudamérica, Bolivia se dispone a recuperar lo que por derecho es suyo. Y lo está haciendo sin la ayuda de poderes extranjeros o el recurso a la fuerza. La diplomacia y la promesa de una casi infinita provisión de gas en momentos de crisis energética regional son los pilares de esta histórica conquista, que bien podría unir a el conjunto de una sociedad boliviana hasta hoy dividida frente al gobierno de Morales y su Movimiento al Socialismo (MAS).

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sábado, 18 de agosto de 2007

Una juicio más riesgoso para el Gobierno que para Carrió

Por TR

Se la nota cómoda en su posición de acusada a Elisa Carrió. Es que el juicio oral por calumnias e injurias al que la llevó la querella del empresario pesquero cercano al kirchnerismo, Héctor Antonio, vuelve a poner a la candidata presidencial por la Coalición Cívica en el centro de la escena política y mediática. Difícil de entender esta maniobra del oficialismo. Parece una jugada poco redituable por donde se la mire.

Tal vez lo único que le permita este juicio al Gobierno es que se deje de hablar de la valija de Antonini Wilson. Pero el nuevo tema de debate tampoco es un lecho de rosas para el Presidente. La sóla posibilidad de que la candidata opositora que pelea el segundo puesto en las encuestas vaya presa genera desconfianza en el Gobierno y le permite a Carrió hacer públicas no sólo denuncias, sino también pruebas. Además, le da pie a la oposición para criticar de “antidemocrático” a Kirchner y expresar su “solidaridad republicana” con Carrió.

Ante este panorama, la mejor estrategia para el Gobierno debería consistir en aguantar el temporal de corrupción, mantener el bajo perfil, la estabilidad económica, y sacar provecho de las populares medidas (por ejemplo el aumento de jubilaciones) que está tomando en vísperas de las elecciones. Pero parece haber optado por el camino contrario. Es que la nueva querella de Aníbal Fernández lo único que hace es poner el tema corrupción en el centro de la escena. El ministro del Interior acusó a Carrió de “
mentirosa compulsiva” por denunciar presiones sobre la viuda de Raúl “Cacho” Espinoza, uno de los dueños de la pesquera San Isidro que fuera asesinado en 2003. Y en este terreno es donde Carrió se siente más cómoda. Porque si lo único que lograron encontrarle para llevarla a un tribunal son expresiones ofensivas (sin olvidar la denuncia falsa a Enrique Olivera), entonces la ex líder del ARI tal vez no tenga demasiado que ocultar por el momento.

Más allá de sus lecturas políticas, el juicio también trae a escena un tema que debe ser revisado en el sistema legal argentino. Se trata de la pertinencia del castigo penal por el uso de la libertad de expresión. Efectivamente, las injurias (delito contra el honor) y las calumnias (falsa imputación de un delito) están tipificadas en el código penal argentino. Sin embargo, estas leyes representan una peligrosa continuación de la ley de desacato, incluso calificada como una "
rémora monárquica" por Mario Wainfeld en el oficialista Página 12. De hecho, la declaración de principios sobre la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (relativa al Pacto de San José de Costa Rica, que tiene rango constitucional desde 1994) establece que la protección de la reputación de personas de carácter público debe estar garantizada sólo a través de sanciones civiles, ya que el castigo penal resulta intimidatorio y fomenta la autocensura. Además, de acuerdo a la doctrina de la “real malicia”, debe probarse el dolo del querellado. Es decir, hay que probar la intención de infligir daño, el pleno conocimiento de la falsedad de la información o la manifiesta negligencia del denunciante.

Ninguno de estos elementos parece estar presente en la denuncia que hizo Carrió. Es más, la
grabación de un diálogo entre ella y la viuda de Espinoza, Lorena Gabarrus, involucra directamente al querellante Héctor Antonio (y también a Rudy Ulloa, al desplazado Claudio Uberti y a Néstor Kirchner). Si bien no es una prueba terminante para establecer que Antonio es el autor intelectual del asesinato de Espinoza, las declaraciones de la viuda muestran que Carrió no denunció sin fundamentos. La prueba es de peso y debería haber sido utilizada para seguir una línea de investigación en un crimen que pega de cerca a varias empresas pesqueras del sur sospechadas de financiar la campaña del entonces gobernador Néstor Kirchner. Por eso, no es descabellado pensar que el juicio es más riesgoso para el Gobierno que para Carrió. En definitiva, implica por un lado marketing y difusión para la ex líder del ARI, y por el otro, un nuevo dolor de cabeza para el Gobierno.

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