domingo, 15 de abril de 2007


Análisis político de la alianza Telerman-Carrió,

por Martín Porcel de Peralta


Una jugada con mucho para perder

El Jefe de Gobierno acordó con Elisa Carrió que Enrique Olivera lo acompañe en la fórmula. De esta forma, se enfrenta al Presidente. Los pro y contras de la movida.

La campaña en la Capital va subiendo la temperatura con el correr de los días. Los candidatos buscan acuerdos que le permitan asegurarse un lugar en el preciado ballotage. Pero a la hora de alianzas, la más sorpresiva e impactante es la anunciada esta semana entre el Jefe de Gobierno, Jorge Telerman, y la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.

La jugada encierra algunas certezas e interrogantes de cara a las elecciones del 3 de junio. Entre las certezas figura que Telerman parece asegurarse, como indican los encuestadores, dos de cada tres votos que hubiera obtenido un candidato designado por Carrió. Además, su compañero de fórmula, Enrique Olivera, es un hombre que goza de prestigio en los estratos medios y medios altos de la sociedad porteña.

Sin embargo, los interrogantes no son pocos, ni mucho menos, fáciles de explicar para un electorado informado y conocedor como el de la Capital. Sobre todo, cuando las dudas parecen sobrevolar demasiado pronto las cabezas de los protagonistas del acuerdo. Esa impresión trasuntan las declaraciones de Carrió asegurando que la apuesta a Telerman es un riesgo. Más allá del maquillaje que se quiera colocar, se trata de un ataque de sinceridad poco saludable para una naciente alianza.

Pero el Jefe de Gobierno no sólo deberá batallar contra la desconfianza de su nueva aliada. También deberá dar cuentas a sus posibles votantes que se identifican con las políticas oficiales a nivel nacional. Y explicar cómo es que hasta hace una semana guardaba esperanzas de seducir a Néstor Kirchner para obtener su apoyo de cara a una muy factible segunda vuelta electoral, y luego, en nombre de la autonomía y como si todo fuera lo mismo, vira 180 grados el rumbo y sella su pacto con la ex líder del Ari.

No hace falta ser un profundo conocedor en materia política para darse cuenta que la chaqueña es la mayor opositora al Gobierno, y en especial al ministro de Planificacion, Julio De Vido, hombre clave y el miembro del Gabinete que mantenía mejores relaciones con Telerman. Basta recordar que la ex diputada no pierde oportunidad de acusar a De Vido por presuntos actos de corrupción en el manejo de las obras públicas.

En la mente de los operadores políticos del hombre que amaneció en la política de la mano de Antonio Cafiero, el pacto permite asegurarle un lugar en la segunda vuelta, hipótesis que comenzaba a peligrar debido a su propio estancamiento y el crecimiento lento pero sostenido de Daniel Filmus.

El ministro de Educación viene subiendo despacio en las encuestas. Pero la jugada de Telerman le allana el camino para colocarse en el candelero como el único candidato del Presidente, calidad que se mantenía en una duda permanente y perjudicial para sus aspiraciones. La pregunta flota en el aire. ¿Cómo reaccionarán los votantes de Telerman que apoyan al Presidente? ¿Se traspasarán esos votos a Filmus?

Otro inconveniente que se avecina para Telerman es despegarse de la idea que su fuerza política conforma una paleta de colores tan disímiles que parece imposible que se pueda lograr un buen cuadro combinándolos. Los choques previsibles y lógicos entre dirigentes que reflejan la ideología más conservadora y de centroderecha –la Ucede, Patricia Bulrrich y Olivera- y los que defienden posturas de centroizquierda –el Partido Socialista, la UCR y agrupaciones sociales- serán inevitables en caso de acceder al gobierno.

Por lo tanto, quizá el problema más grande, es que el fantasma de repetir la experiencia traumática de la Alianza empieza a golpear la puerta del jefe de Gobierno.


Martín Porcel de Peralta

1 comentario:

Matías dijo...

Es muy ineteresante el texto que acompaña la nota desde el lateral:Jaime Durán Barba y su conversión a Macri. El logro de convertirlo en un progresista que puede abrazarse al pueblo sin que la demagogia no salte al ojo de la sociedad. No obstante, marca las estrategias marketineras a merced de la política, los engaños, las ficciones y el fetichismo que Bordieu tan bien habla en alguna de sus tesis sobre política contemporanea. te dejo mi blog para que lo visistes y entramos en contacto más fluido.www.krabermatias.blogspot.com . matías Kraber desde Argentina, estudiante de la facultad de periodismo de La Plata