jueves, 14 de junio de 2007

Estaría bueno que Mauricio debata


Por Martín Porcel de Peralta


Nada es para siempre. Mauricio Macri anunció que va a romper su tradición y no debatirá en el programa “A dos voces” con Daniel Filmus sobre los problemas de la Ciudad y las posibilidades de realización de las propuestas de ambos candidatos. Desde el Pro argumentan que la negativa se funda en la “campaña sucia” que se diseñó desde la Casa Rosada, pero parecen tapar cierto miedo a quedar al descubierto en un mano a mano.

Más allá de las agresiones que el presidente Néstor Kirchner le dispensó a Macri en la semana posterior a la primera vuelta, la decisión derrumbó uno de los caballitos de batalla que esgrimía el ingeniero con orgullo: el de presentarse en todas las discusiones porque no rehusaba el intercambio de ideas.

A decir verdad, el argumento era excelente porque ayudaba a que el empresario ligado a los negocios con el Estado en la década del 90, se mostrara como un hombre de la nueva política ajeno a las chicanas y gambetas tan usuales en los políticos de carrera.

Sin embargo, estos artilugios fueron utilizados por los encargados de campaña del Pro, que montados en la holgada ventaja de 22 puntos que consiguieron en los comicios del 3 de junio, empezaron a embarrar la cancha y exigieron una serie de extrañas condiciones para presentarse a debatir.

Las dos más importantes consistían en incorporar a la discusión a los compañeros de fórmula -los analistas coinciden en que Gabriela Michetti es fundamental porque “humaniza” al empresario-, y eliminar los minutos libres donde los candidatos podían rebatir los argumentos del otro, con la excusa de que Macri iba a se carne de cañón del kirchnerismo.

Con todo, Filmus y su equipo aceptaron cada una de las condiciones impuestas. Incluso firmaron un pacto de no agresión para asegurar la última, que significa transformar un debate en un monólogo donde los contendientes enumeran propuestas sin profundidad como si fuera un spot publicitario por turnos. Pero no hubo caso, la flexibilidad del candidato oficial no alcanzó para hacer cambiar de opinión a las huestes del Pro.

Es una verdadera lástima. ¿Será qué Macri está tan convencido de su triunfo en el ballottage del 24 de junio que se da permiso para comenzar a mostrar que no tiene tantas diferencias con la vieja política? Es posible. En rigor, si obtiene el sillón porteño, sólo el camino que transite su gestión nos revelará si tiene alguna.

2 comentarios:

Todos Gronchos dijo...

NO será que no tiene sentido "trabajar" para el microclima de la política?

Qué importan 100 mil progres mirando TN, cuando tenés millones de vecinos que ya avisaron (no se enteraron?) que lo central es la CIUDAD. No la "Política".

Lo moejor de la campaña de Macri es la buena definición estratégica, disciplina en el mensaje y sangre fría para bancarse a estpos genios del gobierno.

Todos Gronchos dijo...

Me olvidaba: ¡Muy buen blog!